Al arte de delegar sin perder el control (ni la cabeza)
Cuando empecé, lo hacía todo.
Todo.
Era el dueño, el administrador, el empleado, el que fregaba, el que abría y cerraba.
Mi mujer entró al negocio familiar…
y casi me cuesta el divorcio.
(Más por el estrés que por la convivencia.)
Y es que muchas horas, muchas decisiones, muchas cosas por hacer…
terminan por pasarte factura.
El día que entendí que delegar no era “perder el control”
Fue con un libro.
Uno que te recomiendo si te suena todo esto:
“El mito del emprendedor”.
Cuenta la historia de una repostera que empieza como todos:
haciéndolo todo ella sola.
Hasta que entiende que para crecer,
tiene que pensar como empresaria, no como curranta.
Y eso pasa por algo que nunca nos enseñaron:
montar un organigrama.
Sí, aunque estés tú solo.
(Sobre todo si estás tú solo.)
Mi primer intento de expandirme fue un desastre
Abrí un segundo local mucho antes del COVID.
Con ilusión, con ganas… y con una inversión importante.
A los 15 días lo cerré.
Así, tal cual.
Un caos.
Todo mal.
No por falta de trabajo, sino por falta de estructura.
Ahí aprendí que sin equipo y sin sistema, no hay expansión que aguante.
Luego vino el COVID… y me volvió a pillar montando otro
Sí, cuando llegó la pandemia, yo estaba otra vez metido en una apertura.
Otro proyecto en marcha.
Otra apuesta.
¿La diferencia?
Esta vez, ya no lo hacía todo yo.
Había aprendido.
Y aunque el contexto fue una locura…
la cabeza estaba más clara.
Si solo tienes uno, lo proteges.
Si tienes diez, lo escalas.
Si tienes un negocio y te roban 100, te duele todo.
Porque te quedan 900 de 1000.
Y estás encima, y ves la pérdida.
Pero si tienes diez negocios que facturan 1000 cada uno…
y te roban 100 en cada uno…
sigues ganando 9000.
Y eso, sin estar 16 horas en cada local.
El problema no es delegar.
El problema es no tener claro qué delegar, ni cómo.
Por eso, antes de querer soltar tareas…
hazte esta pregunta:
¿Estoy montando un negocio… o un autoempleo con grilletes?
¿Qué me enseñó todo esto?
✔️ Que delegar es incómodo al principio
✔️ Que siempre da miedo “que no lo hagan como tú”
✔️ Y que aún así, es la única manera de crecer sin romperte
Conclusión:
No se trata de que no estés.
Se trata de que no tengas que estar siempre.
Tener un negocio que funcione sin ti
no es falta de compromiso.
Es señal de que lo hiciste bien.
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