El cliente siempre tiene la razón… y tú cara de gilipollas

Muchos emprendedores nos tratamos peor que a un café frío olvidado en el microondas.

Y no lo digo por decir.

Lo digo porque lo he hecho.

Vacaciones con la familia. El móvil vibra.
“Solo es un momento”, dices.

Y en lo que resuelves el momento, tus hijos ya están en el chiringuito y tu pareja con cara de “otra vez”.

Pero claro, el cliente es primero.
Porque “hay que cuidar al cliente”.
Porque “si no lo atiendo, se va con otro”.

Y así, colega, te conviertes en el otro que se abandona.

¿Qué coño estamos haciendo?
Te parte una muela, vas a urgencias.

Te rompe el coche, al taller.

Pero cuando te estás rompiendo tú…
te tomas un café y sigues.

Y lo llamas «compromiso».
Lo llamas «sacrificio».
Lo llamas “servicio de calidad”.

Pero es maltrato.

Auto-maltrato.

Tú no montaste un negocio para esto
Montaste un negocio para tener libertad.

Para pasar más tiempo con los tuyos.
Para no pedirle permiso a nadie.

Y ahora… ¿estás pidiendo permiso al cliente para vivir?

No, tío.

No va así.

¿Quieres saber cuándo lo empiezas a controlar?
Cuando entiendes esto:

Tú no trabajas para tus clientes.

Tus clientes trabajan contigo.

No te hacen un favor al contratarte.

Tú les haces un favor al resolverles la vida.

Y si no entienden eso, que se vayan a otro que sí tenga necesidad.

Yo ya no contesto mensajes fuera de hora.

No porque sea un diva.

Porque soy un profesional.

Y un profesional no se pone al borde del colapso por complacer al primero que aparece.

Empieza a tratarte como el activo que eres
Porque si tú te quiebras, se va todo a la mierda.

Y lo mejor que puedes hacer por tu negocio… es cuidarte.

¿Te suena egoísta?

Pues bienvenido al egoísmo inteligente.

El que pone límites.
El que cobra lo que vale.
El que no se disculpa por vivir.

Porque el respeto no se exige, se transmite.

Y si tú no te respetas, nadie lo hará por ti.

Así que tú decides
¿Vas a seguir regalando tu paz por un cliente que ni siquiera sabe escribir tu nombre bien?

¿O vas a empezar a darte tu lugar de una vez?

Si eliges lo segundo, prepárate:

Porque al principio se siente raro.

Pero luego… joder, luego da un gusto que flipas.

 

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