Y solo una te lleva a escribir textos que venden
Todos tenemos miedos.
Sí, todos.
Incluso los que escribimos con seguridad.
Incluso los que parecemos tenerlo claro.
Y los miedos te dan tres caminos:
Te paralizan.
Te hacen huir.
O te hacen enfrentarlos.
Enfrentarlos duele. Pero a veces no queda otra.
Porque no es solo miedo a escribir.
Es miedo a exponerte.
A cobrar lo que vale tu trabajo.
A que te digan que no.
A que nadie te lea.
Y cuando hablamos de copywriting, ese miedo se disfraza.
Lo ves así:
“Es que no sé por dónde empezar”
“No soy tan bueno escribiendo”
“Prefiero que alguien lo haga por mí”
Pero en realidad es esto:
“¿Y si no gusta?”
“¿Y si escribo y no vendo?”
“¿Y si me juzgan por lo que digo?”
¿Qué hace el miedo en el copy?
Lo mismo que hace en la vida.
Te frena.
Te hace sonar genérico.
Te impide ser tú.
Y lo peor: te hace escribir para agradar, no para vender.
¿Qué pasa cuando lo enfrentas?
Empiezas a decir cosas con intención.
Dejas de adornar y empiezas a afilar.
No escribes para que te aplaudan.
Escribes para que el lector haga algo.
Yo también he sentido ese miedo.
De escribir algo personal.
De subir precios.
De mandar un email sabiendo que alguien se iba a dar de baja.
De decir: “Esto cuesta tanto”… y quedarme callado.
¿Sabes qué pasó después?
Más clientes.
Más respeto.
Más ventas.
El copy no es solo técnica.
Es valentía escrita con estrategia.
Porque escribir bien lo hace mucha gente.
Pero escribir con verdad, con intención, con dirección…
Eso lo hace el que enfrenta el miedo.
Conclusión:
No necesitas fórmulas nuevas.
Ni otro curso.
Ni plantillas mágicas.
Solo necesitas atreverte a escribir lo que aún no te has permitido decir.
Porque eso… es lo que conecta.
Y eso… es lo que vende.
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