¿Qué hacer cuando un cliente te pide que te “enrolles”?

Cómo mantener tu tarifa sin parecer borde (y sin bajarte los pantalones)


Esto te habrá pasado si vendes servicios:
El cliente empieza a mirar al suelo, te suelta lo de “está la cosa complicada”
o ese clásico:

“Venga, enróllate un poco, ¿no?”

Y aquí es donde muchos se equivocan.


Hay dos tipos de clientes cuando pasa esto:

  1. El tóxico
    Ese que viene a regatear porque cree que lo tuyo no cuesta.
    Al que si le bajas el precio, te pide más… y luego desaparece o se queja.

  2. El que realmente está apretado
    Y que si le ayudas un poco, te lo agradece con respeto y con fidelidad.


¿Qué hago yo?

Cobro lo de siempre.
Pero se lo cuento de otra forma.


Le digo:

“Mira, yo esto lo cobro a 9 € el metro. Pero como me has caído bien, te lo voy a dejar a 8.”

Y ¿sabes qué?

✅ Yo cobro igual que siempre.
✅ Él siente que ha ganado algo.
✅ Y los dos salimos con sonrisa.


¿Eso es engañar?

No.
Eso es gestionar la percepción de valor.

Porque lo bueno, si es barato…
dos veces bueno.

Y si tú decides tener un gesto, que se note que es un gesto tuyo,
no una obligación.


¿El único riesgo?

Que tus clientes se conozcan entre ellos.
Ahí cuidado con los descuentos teatrales,
porque el boca a boca también trabaja… pero sin filtros.


¿Y en copywriting, sirve esto?

Por supuesto.

En lugar de hacer un descuento directo, prueba esto:

“Esto vale 750, pero si vienes esta semana y estás empezando, te lo dejo en 680. Yo me voy a enrollar contigo.”

El trabajo será el mismo.
Pero la percepción será más alta.
Y el cliente sentirá que ganó algo.


Conclusión:

No bajes el precio porque te lo piden.
Si quieres hacerlo, que parezca un regalo, no una obligación.

Así el cliente lo agradece.
Tú no pierdes autoridad.
Y la relación empieza con respeto.


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